viernes, 7 de marzo de 2008

momento (in)esperado

Exactamente. Ha sucedido hoy.
A las 12:40 aproximadamente.
Iba leyendo el final de "nocilla experience", para hacerlo más redondo.
La he oído.
He levantado la vista. Y estaba frente a mí. Muy cerca.
Me he quedado parado.
Esta vez ha cambiado el característico perdoni? por un escolti
¿Era de esperar?
¿Ahora dirá siempre escolti?
¿Coincidencia?
Lastima que no tuviera la cámara de fotos.
Pero me alegro.

jueves, 6 de marzo de 2008

Coincidencia: arte natural

primera imagen en "google" al buscar coincidencia arte natural

Muchas cosas que decir, poco espacio y tiempo...

69. Pero entonces, dice Jota a los 5 amigos y a Sandra, agrupados en torno a unas cervezas, Ocurrió lo que nadie esperaba, en la ciudad de Madrid, una enorme llama olímpica, un rascacielos denominado Torre Windsor, comienza a ardera eso de las 11.30 de la noche, los bomberos no pueden hacer nada, la columna de humo se ve desde las ciudades adyacentes, el incendio persiste hasta el mediodía siguiente y miles de habitantes, después de comprar la prensa y el pan, se acercan a ver cómo se consume el edificio en aquella soleada mañana dominical de febrero. Simultáneamente se está celebrando en esa misma ciudad la Feria del Arte Contemporáneo, ARCO, ya sabéis, aquel día la afluencia de público baja un 50%. A ver, decideme, ¿qué prefirió la gente?, yo mismo os contesto, pues está claro que contemplar el edificio humeante, la verdadera obra de arte.

Nocilla experience, Agustín Fernández Mallo


Llevo dando vueltas durante estos días a la idea de hacer una entrada que hable de la coincidencia como una forma de arte de la naturaleza. De hecho, como una especie de atisbo de razón dentro de la natura. La propia idea de hablar de la coincidencia, me ha hecho caer en una especie de espiral de propias coincidencias que me llevan al momento de ahora y a la reafirmación total de hablar del tema. Relatemos:
Volviendo de nuevo al primer post, mi primera idea o proyecto de arte-accidente era la de fotografiar a la mujer loca que siempre me encontraba (que se está volviendo la protagonista total del blog -ya me gusta, ya-). Como adelanté el último día, desde que hice mi propuesta para inmortalizarla como arte a posteriori en esta página, no la he vuelto a ver. De hecho pensé que sería transitorio, y que cuando cesase de intentar fotografiarla, aparecería de nuevo. Pero no ha vuelto. Ahora, hemos intercambiado los papeles y yo soy el loco que pasa siempre a las 12 del mediodía con el ceño fruncido buscándola y ella...¿dónde estará? El día que la vuelva a encontrar cuelgo un post, aunque no tenga nada más que decir.
¿Coincidencia? ¿No se llaman también a las coincidencias señales? ¿Por qué? Porque intentan decir algo. Aunque sea fruto de nuestro cerebro, (que se activa e interpreta la coincidencia-señal de forma consciente y personal) es nuestro máximo acercamiento a lo natural. Y relacionado directamente a la filosofía arte-accidente.
Poco a poco: No hay viento y estás sentado en un banco en el parque. Cae un tronco. Puede que no le des importancia; puede que de repente tenga el máximo significado para tí. La reflexión que haces de la caída del tronco, es personal; por lo tanto, viene de tu interior pero a una velocidad tan exagerada, que parece una idea que se introduce en tu cerebro como respuesta al choque del tronco -como si fuera una astilla más-. A través de la naturaleza, de un plano inconsciente a otro consciente, entrelazas una teoría que significa una verdad personal. Es una comunicación naturaleza-hombre.
Es el máximo lazo de unión de ambos: ella habla, nosotros interpretamos. Arte o accidente propone lo mismo: como una señal, a través de la visión de "algo" (no lo llamaremos en un primer termino obra ni arte, puesto que no estará nunca ideada con el fin de expresar) se entrelaza la misma comunicación personal. Tanto la señal como el arte son accidentes; exteriores e interiores: de la naturaleza, de la mente.
El espiral de coincidencias de esta semana no queda únicamente en el hecho de no haber encontrado a la mujer loca. Hace unos días me enteré de que el nuevo libro de Agustín Fernandez Mallo salía a la venta (el segundo libro de la trilogía Nocilla Poject). Con esto me enteré de que el autor había abierto un blog. Es el siguiente:"el hombre que salio de la tarta" En esta web, Agustín reflexiona sobre el propio blog, como bitácora, relacionándolo con Julio Cortázar y su libro "Los autonautas de la cosmopista". Hasta aquí bien. Mi sorpresa llegó cuando, al final de esta entrada, Mallo realiza un experimento (basado en la coincidencia): colgar fotos que salgan del resultado de buscar en google el título del libro de Cortazar del que habla en el post...Vaya...me quedo extrañado y pienso: eso ya lo he hecho yo...(mirar segundo post, la fotografía que abre la explicación...)
¿Coincidencia?¿No se llaman también a las coincidencias señales?¿Porque? Porque intentan decir algo: pero ¿qué intenta decir que Agustín Fernández Mallo haya hecho lo mismo que yo? Querrá decir que Agustín encaja a la perfección dentro de la filosofía arte-accidente...supongamos que sí, puesto que ahora mientras leo el libro, ya he encontrado un par de capítulos que hablan de ideas que yo ya había anotando para proyectos del blog. ¿Coincidencia?¿No se llaman también a las coincidencias señales?
Agustín, que lo sepas, cuando te des cuenta de que existe esto del arte-accidente, serás el primero en meterte de lleno. Nada de pospoesía...ARTE O ACCIDENTE.

Bueno: antes de que me quite la idea el amigo Agustín y la coloque en una sola frase de un capítulo de algún libro suyo (jajaja), comentaré un nuevo proyecto para arte o accidente. En breve voy a abrir un nuevo blog que todavía no tiene nombre en el que hagamos entre todos los que quieran participar un texto sin sentido basado en la idea del cadáver exquisito (escribir la continuación de un texto viendo solo la última frase o parágrafo escrito). Investigo un poquito más para resolver problemas logísticos y cuando lo ponga en marcha ya comunicaré bien todo!
Otra vez demasiada letra...
Que sepáis, que arte puede ser todo.